A lo largo de estos últimos años en los que me dedico profesionalmente al MLM he observado distintos comportamientos a la hora de conseguir metas, no solamente en las personas que están a mi lado, sino en general.

No es fácil el éxito en esta profesión, pero uno de los factores que más influyen en el fracaso es la mentalidad con la que iniciamos esta actividad.

Venimos de un mundo laboral donde todo depende de nosotros mismos, por lo tanto, pensamos que somos imprescindibles en todo lo que hacemos y no es así .

Nos formamos durante años y cambiamos nuestros conocimientos por unos ingresos que nos permiten vivir “dignamente”, pero siempre, lo importante somos nosotros.

En el Network Marketing eso cambia por completo, pero muchos se dan cuenta tarde, y la desidia y la frustración  hacen mella en nosotros, desistiendo de seguir con una actividad que nos prometía el cielo y que solo hemos visto la cara opuesta, el infierno.

Muchas veces las propias empresas nos empujan a ello con bonificaciones extraordinarias por inicios rápidos que nos obligan a abalanzarnos hacia los familiares, amigos y conocidos rápidamente sin la debida formación básica para que este negocio llegue a buen puerto.

Puestos en circulación tan rápidamente recibimos los continuos rechazos de las personas más cercanas, esto, sin las habilidades que iríamos adquiriendo poco a poco si nos iniciáramos correctamente, nos empuja a abandonar, heridos en nuestro orgullo y sin querer saber nada mas de esta maravillosa profesión, el Multinivel.

Aquí es donde la función del patrocinador tiene que ser clave,  suplir esa falta de habilidades por las suyas, pero muchas veces ellos saben incluso menos que los iniciados, porque tuvieron los mismos inicios.

El éxito en esta profesión esta en ayudar a la gente que te acompaña, en trabajar para que ellos consigan sus objetivos, en ayudarles a llegar a la siguiente posición sin importar la tuya.

El éxito en esta profesión esta en ayudar a una persona, después a otra, como si estuviéramos ayudando a salvar personas de un barco que se hunde. No podemos salvar 5 a la vez, pero si una, despues otra, llevarlos de la mano en los primeros pasos, dándoles tiempo a fortalecerse con la información y la formación necesaria.

Esta mentalidad es la que tenemos que cambiar, no enfocarnos en nuestros logros, sino en los de nuestra gente, los de nuestro equipo, de esta manera llegaran los propios irremediablemente.

Mariano Villaraco.